CRITICO DE DEPORTE

miércoles, 29 de abril de 2015

20 años no borraron la imagen de Gustavo Polidor

El tiempo, dicen, tiene cualidades curativas. Permite a las cosas llegar en algún momento de su transcurrir, o también, las va dejando atrás con su paso lento pero constante. Ya pasaron veinte años desde que el cáncer de nuestra sociedad, la inseguridad, atacó al beisbol venezolano y le quitó la vida a Gustavo Polidor.

Muchos dirán que el calendario pasó volando. Pero quienes convirtieron al expelotero en su compañero de entrañable o aliado en la pelota, sienten su ausencia.
Todos esos días que transcurrieron desde aquel trágico 28 de abril del 1995, sin embargo, no han desgastado las imágenes que guardan de él. Los conocedores del diamante recuerdan su solvencia en la tercera base, vistiendo siempre el uniforme de los Tiburones de La Guaira. Cómo, desde allí, o cualquier posición del infield, sacaba a los corredores con su potente brazo. Fue uno de los guerrilleros del litoral que azotaron con actitud y campeonatos a la pelota criolla durante la década de los ochenta. 

Con ellos debutó en la campaña 1980-1981, a los 19 años. Polidor no era un desconocido, pues ya tenía experiencia en el circuito amateur de la época, y que contaba con gran prestigio en el mundo de la pelota local. En su primera pasantía como profesional, se llevó el Novato del Año, y dos zafras más tarde, ganó el primero de los tres títulos que obtendría con los salados.

El tiempo le dio el respeto de sus compañeros y lo convirtió en uno de los peloteros con más influencia en el clubhouse, bien sea por su ética de trabajar, como por sus bromas a sus compañeros.

“Fue un tercera base respetable, con tremendo brazo,   formó parte de ese equipo de los Tiburones que jugó como en familia”, recuerda Wilfredo, su hermano y ahora agente. ”Fue líder por su personalidad, por su forma de ser, a pesar que en el equipo habían peloteros con mayor estatus y experiencia en MLB”.

Sus planes, antes de ser asesinado, eran colgar el guante en su décimo quinta campaña con Tiburones y empezar carrera como scout. Días antes había rechazado una oferta para jugar en México y estaba analizando una oferta como scout de Toronto.

Un gran negociante

Su compañero el aquella “Guerrilla” Alfredo Pedrique recuerda entre risas cómo Polidor le intentó venderle un carro, sin éxito, en varias ocasiones. Según sus conocidos, era un hombre con una gran habilidad para los negocios, lo cual siempre fue motivo de broma dentro del clubhouse.

“Era muy listo para los negocios”, contó el ahora mánager de los Leones del Caracas. “Era el más pila. Él y Raúl (Pérez Tovar) siempre se echaban broma, buscando quién era como uno dice ‘el más corrido de la partida’”.

“Gustavo tenía pila en ese aspecto”, agregó Luis Salazar. “Era un gran negociante. Cuando iba a hablar del contrato con Padrón (Panza, antiguo dueño de Tiburones), siempre le sacaba que la leche había subido tres bolívares y ese tipo de cosas. Era ocurrente, pero con buenas ideas”.
Esta misma visión fue lo que, según su esposa Eduvigis Fuenmayor, le permitió a ella y sus tres hijos, “no quedarnos en la calle”.

“Él lo planeaba todo, la casa, para su familia, los muchachos. Él fue muy previsivo”.

Ozzie Guillén, es otro de esos ex peloteros que recuerda con cariño esos de los días que compartió con Polidor. "Era un gran tipo, amigo de los amigos. Tengo que agradecerle bastante", dijo Guillén. "Fue muy inteligente, tremendo negociante. Una de las mejores manos que he visto en mi carrera. Fue mi gran amigo en lo poco que estuvimos juntos. Yo que no tengo muchos amigos, pero él fue uno de ellos".

Esa preocupación por su familia es solo uno de los recuerdos que veinte años después siguen siendo asociados a la figura de Gustavo Polidor.

Fue uno de los casos más sonados de los noventa

El asesinato de Gustavo Polidor se convirtió en uno de los acontecimientos que más estremeció a la opinión pública venezolana, tanto por la víctima y lo que representaba, como por las condiciones en que se produjeron los hechos.

El caraqueño, de 33 años para ese momento, murió luego de que dos delincuentes lo sorprendieran en el estacionamiento de su residencia, Mari Michelle, en la urbanización Santa Mónica, a las 9:30 de la mañana del 28 de abril de 1995. Los atacaron mientras éste, su esposa Eduvigis y su hijo de dos años, Gustavo, calentaban su carro.

Al exgrandeliga le propinados dos disparos, uno en la cabeza y otro en la zona del abdomen. Luego de meses de investigación, rumores y acusaciones, se logró la detención de Carlos Rubén Villanueva, quien manejaba la camioneta donde escaparon los asesinos y Marco Tulio Quintero, el cual disparó contra el jugador.

Hernán  López, alias “Hernancito”, que ingresó a la propiedad de Polidor junto a Quintero, estuvo prófugo de la justicia hasta 1996. El 15 de abril fue capturado durante el recordado y también fatídico caso de Terrazas del Ávila. Luego de casi diez años para que se produjera una sentencia, fueron acusados y actualmente cumplen sentencia en la Penitenciaría General de Venezuela; sin embargo recientemente “Hernancito” recibió una medida procesal y no la cumplió, lo que lo convierte en prófugo de la justicia.

 


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