CRITICO DE DEPORTE

sábado, 9 de septiembre de 2017

Ronald Acuña emergió como el mejor de todos

A Ronald Acuña Jr. le toma muy poco tiempo llamar la atención. Así suele pasar cuando el nivel de talento es tal que un vistazo de un par de segundos equivale a un año entero de seguimiento.

Minutos le tomó al retirado Chipper Jones comparar al criollo con Andruw Jones. Algunos otros necesitó el exmánager de los Bravos, Bobby Cox, para entender la magnitud del jugador frente a sus ojos. El actual torpedero de Atlanta, Dansby Swanson, fue compañero de Acuña en las menores, por lo que tuvo la oportunidad de analizarlo más detenidamente, aunque en realidad no lo necesitara.

A Damon Berryhill, mánager de la sucursal triple A de los Bravos, le tomó dos turnos.

“En su primer juego, le hizo swing a sliders consecutivos y se ponchó. Posiblemente estaba emocionado. Fue la única vez en que lo vi buscar un pitcheo fuera de la zona”, le comentó Berryhill a la prensa norteamericana. “Pero en su siguiente turno, el primer slider que vio lo depositó más allá de la barda del jardín derecho, un jonrón. En ese momento supe que de eso era de lo que todos me hablaban”.

No obstante, las conversaciones sobre Acuña Jr. no fueron tan frecuentes hasta hace poco, dos o tres meses quizás.

El jardinero, quien ayer se convirtió en el primer criollo en ser electo como Jugador del Año en las ligas menores por la reconocida revista Baseball America, firmó por apenas 100 mil dólares en 2014 y fue rankeado en el distante puesto 67 entre los mejores prospectos rumbo a la venidera zafra.

Quizás su relativa baja estatura y ligero peso (1.83 cm y 81 kg) no llamaban mucho la atención de aquellos que lo miraban desde la distancia, pero para esos con la oportunidad de observarlo de cerca, la realidad era inevitable y poco a poco la voz se fue corriendo.

“Tuve el chance de trabajar con Ken Griffey Jr., con Álex Rodríguez y ahora con Acuña”, comentó el coach de bateo de la sucursal triple A de los Bravos, John Moses. “Puedes lanzarlo en el sombrero con esos otros jugadores a los 19 años de edad”, añadió.

Una vez más, todo se resume al tiempo. Acuña inició el año en clase A y fue promovido a doble A tras apenas 28 juegos. Cincuenta y siete desafíos más tarde, llegó el brinco a triple A. En combinado, el criollo ligó para .325 con 82 fletadas.

“El juego le viene fácil a él. Tiene confianza en su habilidad”, apuntó Chipper Jones.

Un atleta indiscutible
Rolando Petit, scout de los Bravos en Latinoamérica desde hace 26 años, vio a Ronald Acuña padre antes de que firmara con los Mets hace unas dos décadas. “Buen jugador. Lo comparé con Raúl Mondesí”, dijo Petit, quien regresó a La Sabana, estado Vargas, hace cinco años, ahora para ver a Acuña Jr. “Ves los genes. Su mamá mide más de 1.80 cm y es atleta. Sus tíos juegan baloncesto. Se trata de proyecciones, habilidades”.

 


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